Fuerzas de Seguridad imponen confinamiento con brutalidad

Todos estamos en cuarentena, la orden por parte del estado es permanecer en casa, sin embargo miles y miles de personas se ven obligadas a salir y buscar el pan de cada día. Son personas que viven al día, viven, como dicen popularmente «coyol partido, coyol comido». Estas personas no pueden darse el «lujo» de quedarse en casa.

Las Fuerzas del Orden Público, como la Policía Nacional y la Policía Militar, que supuestamente están para servir y proteger, han impuesto el confinamiento aveces de forma brutal, impartiendo miedo en lugar de seguridad e incluso han asesinado personas en plena crisis sanitaria. Según un artículo publicado por inSight Crime, en Honduras el confinamiento se ha impuesto por la fuerza.

Un panadero asesinado por la Policía Militar

En El Paraíso, al noroeste de Honduras, el 24 de abril, los hermanos Marvin Rolando, Héctor Arturo y Ronald Alfredo Alvarado, salieron a vender pan para poder traer un poco de dinero a casa. Personas humildes y trabajadoras que se ganaban la vida de honestamente. Al regreso de la venta de pan, miembros de la Fuerza de Tareas Maya Chortí (división de la Policía Militar del Orden Público), los cuales les propinaron una paliza a los hermanos, con el justificante de que debían permanecer en casa.

En el brutal evento, tras una conducta excesivamente violenta por parte de los uniformados, incluso recurrieron a las armas de fuego, disparando en varias ocasiones. Unos de los hermanos panaderos murió y los demás resultaron heridos, uno incluso gravemente en el hospital.

Sopa de bombas lacrimógenas

Esta lamentable noticia es solo una de las manifestaciones del abuso de brutalidad por parte de las Fuerzas de Seguridad en Honduras. Anteriormente también se conoció la noticia de que la fuerza Tigres de Honduras, bombardearon con bombas lacrimógenas a pobladores de una colonia al norte del país. Los pobladores solicitaban apoyo por parte del gobierno, pidiendo que se les hicieran llegar las ayudas de comida que tanto presume el gobierno.

Los pobladores fueron brutalmente reprimidos y gaseados. Como símbolo de protesta, después recogieron los cartuchos de las bombas lacrimógenas e hicieron la simulación de cocinarlas, como diciendo: «pedimos comida, nos mandaron bombas lacrimógenas».

El gobierno, desde hace años, ha invertido miles de millones en armamento, en equipo de protección para las fuerzas de seguridad, el presupuesto de seguridad cada día aumenta más, además de recibir también dinero para otros fines como ser la agricultura (esto claramente no tiene ningún sentido, pero en Honduras así suceden las cosas).

Las preguntas que surge después de ver el panorama es ¿están las fuerzas de seguridad de Honduras, capacitadas para brindar seguridad a la población? ¿Cuáles son las órdenes que reciben de sus superiores? ¿Su intención es sembrar temor en la población?

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